Delay

Me he dado cuenta que mi interés por el tiempo no es sólo algo referido a mi identificación como historiador. No siento que al estar investigando sobre producción de software libre deba asumir el papel de narrador de lo que ha sucedido, si bien eso atraviesa mi escritura y mi forma de organizar la información.

Más bien me he puesto a pensar en los ritmos en los que quieren encajar a los procesos sociales en el campo de la educación, particularmente cuando se hace referencia al uso de tecnologías en el aula (y fuera de ella). Recuerdo cuando Alejandro Piscitelli en su presentación en la Javeriana hablaba de esas jornadas de un dia, tipo barcamp y con espiritu edupunk, en donde los docentes terminaban agradeciendo los aprendizajes de una jornada de trabajo vertiginosa.

Actualmente se considera importante la promoción de espacios de encuentro, pero eso si, con una agenda que permita la optimización de ese tiempo denso de interacciones cara a cara (recuerdo que en lifehacker hay una guia para el diseño de esa interacción en eventos académicos armados de tarjetas profesionales, portafolios, o la guia para planear en linea, la visita al evento BETT sobre educación) La espontaneidad del encuentro se anula en función de la optimización del tiempo. De ahi la aparición de formas narrativas como el discurso del ascensor (elevator pitch), economías de la narración oral articulables a la optimización en el envio de información en la cual la escritura ha resultado mas maleable (por ejemplo, el chat, el microblogging, el mensaje de texto).

Este encuentro adiciona un toque de humanidad, ya que la idea es extender esos encuentros al tiempo virtual. Pero la regulación del tiempo se hace a costa del desperdicio de experiencia social, siguiendo a Boaventura de Sousa Santos. En el campo de la educación, efectivamente la implementación de las tecnologías abre posibilidades, y por que no, alternativas. Pero ¿qué tan alternativas son, si la lógica para su construcción se fundamenta en la imposición de los tiempos de producción del trabajo liberado, el trabajo que “multitudes inteligentes” vienen desarrollando a través de dispositivos móviles y conexión las 24 horas del dia?

Valdría la pena, reconocer que este trabajo liberado esta fundamentado en la ética del hacker propuesta por Pekka Himanen y frente a lo cual señala algo aun más relevante para la discusión sobre la educación vista desde su dimensión ética:

Cabría decir que, por ejemplo, existe una “barrera de la ética”, una velocidad rebasada en la cual la ética deja de existir. Una vez alcanzado ese punto, la única meta que queda es la de sobrevivir aquí y ahora. Pero sólo quienes no se centran meramente en el “ahora” para garantizarse su propia supervivencia son capaces de velar por los demás. La eticidad exige pensar sin premuras de tiempo.

En qué ando?

Haciendo la tesis, trabajando en la Fundación Social, participando en el medialab-bogota y leyendo cosas en internet. Sobre todas estas cosas escribiré en este blog.